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Energía solar y recarga del coche eléctrico

Publicado el 17 de marzo de 2024

La fotovoltaica y el coche eléctrico se llevan bien por un motivo muy concreto: la instalación produce cuando el coche suele estar aparcado. Aprovechar eso no es automático, hace falta que el cargador sepa hacerlo. Aquí explicamos cómo encaja una cosa con la otra y qué hay que pedir para que funcione.

Cómo funciona una instalación fotovoltaica

Los paneles convierten la luz solar en corriente continua mediante el efecto fotoeléctrico. Los módulos de silicio que se instalan hoy en vivienda se mueven en eficiencias de conversión de en torno al 15 % al 22 %.

Esa corriente continua no sirve tal cual: la casa funciona en corriente alterna. De eso se encarga el inversor, que además supervisa la instalación y permite ver la producción en tiempo real. Es la pieza que más condiciona el comportamiento del conjunto, y también donde se juega la integración con la recarga.

El excedente, que es de lo que se trata

Al mediodía una instalación doméstica suele producir más de lo que consume la casa. Ese sobrante se vierte a la red y se compensa en factura a un precio bajo. Aprovecharlo dentro de casa vale bastante más que venderlo.

Ahí entra el punto de recarga. Con una sonda de medida en el cuadro general, el cargador ve en tiempo real cuánta energía sobra y ajusta su potencia para consumir exactamente eso. El coche absorbe el excedente en lugar de exportarlo. Cuando pasa una nube, baja; cuando despeja, sube.

Qué cargador hace falta

No todos lo permiten, y es la pregunta que hay que hacer antes de comprar nada. En nuestro catálogo de cargadores la carga con excedente fotovoltaico viene de serie en el Woltio Pro, que además incluye la sonda de medida en el precio, y en el V2C Trydan. El Policharger NW la lleva como opción y el Orbis Viaris Uni Plus está preparado para integrarse con sistemas fotovoltaicos.

Por precio instalado, la ficha del Woltio Pro es el punto de partida más razonable cuando ya hay placas. Si la instalación tiene que integrarse con una plataforma de gestión externa, la ficha del V2C Trydan.

El balanceo dinámico, que no es lo mismo

Conviene no confundir dos funciones que suelen ir juntas. La carga solar decide cuánta energía sobrante se manda al coche. El balanceo dinámico decide cuánta potencia puede usar el cargador sin que salte el diferencial de la casa.

El segundo es el que evita tener que subir la potencia contratada. El cargador mide el consumo de la vivienda y se aparta cuando el horno y la vitrocerámica están encendidos. Es lo que hace que se pueda cargar cada noche sin tocar el contrato de luz.

Sol de día, tarifa valle de noche

Si el coche pasa el día fuera de casa, la carga solar directa aporta poco. En ese caso lo que baja la factura es programar la recarga en las horas valle de la tarifa, que no cuesta nada y se configura desde el propio cargador.

Lo razonable suele ser combinar las dos cosas: excedente solar cuando el coche está en casa y tarifa horaria cuando no. Añadir una batería tiene sentido cuando ya se ha exprimido eso y el patrón de consumo lo justifica.

Cuánto cuesta

Una instalación fotovoltaica residencial de unos 5 kW se mueve, de forma orientativa, en el entorno de los 6.000 a 9.000 euros, con paneles, inversor, estructura y mano de obra. Varía mucho según la cubierta, la orientación y el cuadro existente, así que la cifra sirve para hacerse una idea, no para presupuestar.

El punto de recarga va aparte y ahí sí damos precio cerrado: entre 1.400 y 1.900 euros en la mayoría de instalaciones, con equipo, materiales, protecciones, mano de obra, puesta en marcha y legalización. Modelo por modelo, en el catálogo de cargadores.

En comunidad de vecinos

La fotovoltaica en cubierta común es autoconsumo colectivo y requiere acuerdo de la comunidad y reparto de coeficientes. El punto de recarga en una plaza privativa, no: basta con comunicarlo, porque la Ley de Propiedad Horizontal no exige aprobación. Son dos trámites distintos y se pueden hacer por separado. Lo detallamos en las instalaciones en comunidades de vecinos.

Ayudas

Para la parte de recarga hay dos ayudas vivas: la deducción del 15 % en el IRPF, con base máxima de 4.000 euros y plazo hasta el 31 de diciembre de 2026, y el Certificado de Ahorro Energético, de hasta 600 euros si has comprado el eléctrico achatarrando un coche de combustión. Las condiciones están en el artículo sobre ayudas vigentes para instalar un punto de recarga. Las líneas de autoconsumo dependen de cada comunidad autónoma y cambian de convocatoria en convocatoria.

Si quieres ver los números de tu caso, en nuestras herramientas de cálculo puedes comparar el gasto de un eléctrico frente a uno de combustión y estimar el tiempo de recarga de tu modelo.

¿Te ayudamos con tu instalación?

Si después de leer esto te han quedado dudas sobre tu caso, cuéntanoslo y te lo miramos sin compromiso.

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